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La Ciudad y el Urbanismo - La agenda pendiente para que los peruanos sigamos progresando

La Ciudad y el Urbanismo - La agenda pendiente para que los peruanos sigamos progresando

Por Walter Piazza de la Jara, presidente de la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco)

A pesar de los esfuerzos del gobierno y de CAPECO, la demanda insatisfecha de viviendas en el Perú es de 120,000 al año. Son 120,000 familias que pueden pagar una cuota inicial, calificar para un subsidio estatal y para una hipoteca. Pero estas familias salen al mercado a comprar un departamento y no encuentran la oferta formal correspondiente. Esta paradoja es absurda pues existen en el Perú suficientes empresarios con la capacidad para triplicar la actual oferta de viviendas que ronda las 40,000 al año. Lo que falta es suelo urbano y legal y mayor velocidad para ejecutar los proyectos en mano. La velocidad depende principalmente del tiempo que se requiere para obtener los múltiples permisos exigidos para hacer un nuevo desarrollo urbanístico.

Un intento por acelerar la obtención de permisos fue la promulgación de la ley 29090 que, con la creación del Revisor Urbano, abre una ventanilla alternativa a la municipal para obtener licencias de obra. Sin embargo, muchas municipalidades que ven amenazada su autonomía o discrecionalidad para aprobar los proyectos de construcción, han bloqueado la aplicación de esta ley al no adaptar sus procedimientos administrativos a los nuevos mecanismos establecidos por esta norma. Tampoco han ayudado los colegios profesionales responsables de designar y certificar a los arquitectos e ingenieros asignados a las municipalidades para revisar y aprobar los proyectos, aunque ha habido excepciones: el Colegio de Arquitectos de La Libertad que ha acreditado a Revisores Urbanos en su jurisdicción y el Colegio de Ingenieros de Lima con la reciente calificación de los primeros profesionales para que se desempeñen como supervisores municipales de obra. La ley 29090 optimiza la revisión de los planos y exige la inspección física de todas las obras.

Las ciudades crecieron, como dice el arquitecto Miguel Romero Sotelo, por invasión y no por inversión. La ausencia de planes de desarrollo urbano y la falta de crédito a largo plazo estimularon las invasiones de tierras eriazas y la autoconstrucción. Los ladrillos apilados en la puerta de las casas de estera, se convirtieron en el principal ahorro de los peruanos migrantes. Adicionalmente, el déficit público impidió la construcción de infraestructura urbana necesaria para que las ciudades crezcan en forma planificada creándose en Lima por ejemplo, una ciudad sobre-extendida, de baja densidad, altamente contaminada y desarticulada por la carencia de un sistema de transporte rápido masivo.

La proliferación informal de vivienda que alcanza un 70% de participación de mercado, perpetúa las condiciones de pobreza e insalubridad, construyendo "casas-tumba" y creando nuevas "ciudades-barriada" y cotos de caza para autoridades populistas. La ciudad, como lo dijo el arquitecto Jaime Lerner respecto de Curitiba, no es el problema, es la oportunidad. El gran tema a resolver en el Perú es el del déficit urbano, y si queremos crecer con inclusión, debemos poner a la Ciudad y al Urbanismo en la agenda política.

El Perú ha pasado en 20 años, de ser una sociedad inviable a ser un ejemplo de país emergente en el mundo. Tenemos fuentes de energía abundante, somos líderes mundiales en minería y agroindustria, tenemos un modelo virtuoso de ahorro e inversión capaz de financiar las necesarias inversiones en infraestructura. Debemos promover las ventajas que ofrece una ciudad moderna y sostenible: un lugar donde vivir dignamente con las condiciones necesarias para fomentar la paz social, la unión de la familia y el desarrollo moral y económico que los peruanos anhelan.

Categoría: Empresarial
IEC Noviembre 2018

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